Portada del libro La magia detrás de la maestría

Todos hemos escuchado la frase "la práctica hace al maestro". Pero, ¿qué significa realmente eso? A menudo, pensamos en el aprendizaje como un camino lleno de diversión y facilidad. Nos gusta creer que podemos dominar una nueva habilidad con solo disfrutar el proceso, sin esfuerzo ni incomodidad. Sin embargo, la investigación en educación y desempeño humano nos dice algo diferente.

Como señaló el influyente investigador y psicólogo sueco K. Anders Ericsson, la práctica deliberada no siempre es placentera. Requiere esfuerzo y a menudo nos saca de nuestra zona de confort. La motivación principal para seguir practicando no es el disfrute inmediato, sino la creencia fundamental de que el esfuerzo nos hará mejores. Es la promesa de la mejora lo que nos impulsa a seguir adelante, incluso cuando el camino se pone difícil.

K. Anders Ericsson

«La práctica deliberada requiere esfuerzo y no es inherentmente agradable. Los individuos están motivados para practicar porque la práctica mejora el rendimiento.»

Esto significa que el aprendizaje máximo no sucede de forma natural. No es algo que ocurra solo por hacer las cosas más cómodas o convenientes. De hecho, a veces, para aprender de verdad, tenemos que estar dispuestos a hacer sacrificios: sacrificar la comodidad por el desafío, el placer inmediato por el crecimiento a largo plazo.

Entonces, la próxima vez que te enfrentes a un concepto difícil o a una habilidad que te cueste dominar, recuerda que la incomodidad es una señal de que estás en el camino correcto. El verdadero aprendizaje no es un paseo por el parque; es un entrenamiento intencional que, aunque no siempre sea divertido, es la única manera de alcanzar la maestría.

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